Natura xilocae

Journal of observation, study and conservation of Nature Lands Jiloca Gallocanta (Aragon) / Journal de l'observation, l'étude et la conservation de la nature et des Terres de Jiloca Gallocanta (Aragon) / Journal der Beobachtung, Erforschung und Erhaltung der Natur und der Lands Jiloca Gallocanta (Aragon) / Gazzetta di osservazione, lo studio e la conservazione della natura e Terre Jiloca Gallocanta (Aragona) / Jornal de observação, estudo e conservação da Natureza e Jiloca Terras Gallocanta (Aragão)

jueves, 4 de mayo de 2017

EL CAUCE DEL RÍO PIEDRA, UN PRADO LARGO Y ESTRECHO

Otro año escaso en precipitaciones. Otro año con el río Piedra sin llevar agua. En las zonas de rápidos, el lecho seco muestra los cantos y bloques haciendo honor a su nombre. En las que pozas y zonas de remansos, se almacenan los limos y arenas. En ambos casos, el cauce seco. Durante meses. Tal vez años, salvo tras alguna esporádica tormenta.

El río Piedra es una parte de un complejo sistema fluviokárstico que se extiende por la rama Castellana de la cordillera Ibérica. Se recarga con el agua de las precipitaciones que se infiltra por fisuras y grietas, circulando por el interior de las montañas calizas de Embid, Tortuera, Campillo de Dueñas, Las Cuerlas, Torralba de los Frailes y Aldehuela de Liestos. Cuando estos macizos calcáreos se saturan, aflora parte del agua alimentando al río Piedra. Esto ocurre tras periodos húmedos plurianuales, como recuerdan los vecinos de estos pueblos. En ocasiones, tras episodios tormentosos breves pero muy intensos, el suelo o la roca son incapaces de absorber el agua, circulando esta en forma de escorrentía superficial hasta alcanzar el cauce del río Piedra,  que llevará aguas durante algunas semanas.



A finales de abril estuvimos recorriendo los montes de las Hoces. La vegetación de los páramos acusaba la sequedad. Las plantas aceleraban su desarrollo adaptándolo a los escasos recursos hídricos del suelo, desde las aliagas a las guillomeras. Economía de subsistencia.

Descendimos por el GR-24 hasta el cauce del río Piedra. Estaba seco, como ya vimos desde los cantiles. Ahora bien, los limos y arcillas aún retenían agua. Un pasto corto pero fresco cubría estos sedimentos formando una pradera. Una larga pradera.

Los escasos ganaderos de Torralba de los Frailes aprovechan, mejor dicho apuran, estos pastos en años difíciles cuando las lomas tienen poco que ofrecer al diente de la oveja. Es como una largo corredor verde. Para la oveja y para los herbívoros silvestres, grandes o pequeños. Es un estrecho oasis.


Un pasto que tiene sus tiempos. Más precoz por su mayor insolación, aguas abajo del molino. Más tardano, en los estrechos que hay aguas arriba, donde la luz tarda más en entrar.


Y esto lo saben bien los depredadores y los parásitos. Saben donde están las oportunidades.

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